Diálogos Ciudadanos x Festival Internacional de Santa Lucía x Mavericks Godínez
Hay una pregunta que atraviesa todo lo que intento hacer en mi comunidad de Mavericks: ¿y si no hace falta dar el 100% para hacer cosas que valgan la pena?
Para mi, un Maverick es alguien tan buenx en lo que hace que comparte lo que ha aprendido sin privilegios ni fórmulas, solo con su experiencia real. Son jugadorxs de la cancha que hablan desde su perspectiva honesta, no desde el pódium.
En el Festival Internacional de Santa Lucía, dentro de la sección Diálogos Ciudadanos, tres de mis speakers respondieron esa pregunta desde ángulos muy distintos: el ocio, la innovación y el agotamiento.
Entre el tráfico de esta ciudad (que no perdona), llegué a las tres charlas. Me di el tiempo de escuchar, tomar notas y grabarlas. Las iré publicando en YouTube e Instagram; si quieres enterarte primero, súmate al canal de difusión: https://www.instagram.com/channel/M2U4YDzyY5AAIcMp/
1. Juan José Jiménez: “Molida Especial”
Diseñador industrial, artista multidisciplinario y docente, Juan José abrió con una metáfora de carnicería. La carne molida especial es 80% carne y 20% grasa, y es justo esa grasa la que le da sabor. Con el tiempo pasa igual: de las 24 horas del día, entre trabajo, descanso y rutinas obligatorias, nos quedan unos 288 minutos (4 horas y 48 minutos) de atención propia. Casi todos se nos van en el laberinto del scroll.
Su crítica fue directa a la “religión del jale” regiomontana: monetizar cada pasatiempo y trabajar hasta el agotamiento no es sinónimo de valor. Se apoyó en Bárbara Sher (Refuse to Choose), en Leonardo da Vinci y en Range, de David Epstein, para defender a quienes exploran varias disciplinas, y reivindicó el aburrimiento como puerta de entrada a la creatividad.
Lo que me llevo: el ocio creativo no es un lujo, es un acto de soberanía. Y no necesitas ser 100% carne para ser especial.
2. Blanca Flores: propósito, conexión y acción
Blanca, ingeniera industrial y directora de Expedition FEMSA en el Distrito de Innovación Monterrey (Tec de Monterrey), habló desde el MUNI (la sede de la charla) sobre cómo convertir ideas en soluciones reales. Lo hizo con casos concretos de lo que su ecosistema ha construido, organizados en tres pilares:
Propósito: la innovación solo tiene sentido si responde a un “para qué”. Como ejemplo, el proyecto Origen, que construyó la primera base de datos con 100,000 genomas mexicanos representativos.
Conexión: ninguna organización cambia sola su entorno. Solo en el ciclo 2025-2026, Expedition albergó 236 proyectos de ciencia y tecnología y atrajo más de 200 millones de pesos en fondos externos. Iniciativas abiertas como Venture Café Monterrey y la Science Gallery Monterrey llevan esa conexión a la ciudadanía.
Acción: lanzar pilotos en “modo safe” para validar supuestos rápido, como Form Foods o el vehículo autónomo Fantástico, que recorrió 100 km sin conductor en la Carrera Panamericana.
Lo que me llevo: ni los proyectos más ambiciosos arrancan con perfección. Arrancan con un piloto pequeño, un propósito claro y gente alrededor.
3. Carolina Maier: el fantasma del burnout creativo
Carolina, comunicóloga y parte de nuestra comunidad, comparó el burnout con La Llorona: parece leyenda hasta que se te aparece. Habló de cuerpos que reaccionan (náuseas con las notificaciones de Teams, insomnio, llanto), de cinismo y de vivir en piloto automático. Contó sus dos burnouts: el escandaloso en agencias y el silencioso, mucho más largo, en su “trabajo soñado”, disfrazado de “solo estoy cansada de hablar con gente”.
También cuestionó las rutinas perfectas y el club de las 5 AM. Citando a Graham Wallas, recordó que la creatividad pasa por preparación, incubación, iluminación y verificación, y que necesita espacio para el desorden. Su analogía del Jenga lo resume bien: disfrutamos el estruendo cuando cae la torre del juego, pero nos aterra cuando se mueve una pieza de nuestra vida.
Lo que me llevo:
Practica “solo estar”, sin celular.
Apóyate en tu gente.
Normaliza pedir ayuda profesional.
Tres charlas muy distintas, un mismo mensaje: el esfuerzo sostenido al límite no es sostenible, ni para las personas ni para los proyectos. Juan José nos pide guardar un 20% para el juego, Carolina nos enseña a detectar cuándo ya nos pasamos, y Blanca demuestra que avanzar por pilotos y en comunidad llega más lejos que cargar todo solos.
Eso es lo que me hace sentido desde mi mantra Nunca Des El Cien: no se trata de hacer menos, sino de hacerlo de una forma que puedas sostener.
Gracias al Festival Internacional de Santa Lucía por abrirnos el espacio en Diálogos Ciudadanos, y a Juan José, Blanca y Carolina por compartir lo que han vivido, sin filtros ni fórmulas.