Siempre hay alguien armando el salón

Durante muchos años tuve esta idea de que lxs compañerxs de clase coincidían conmigo por puro azar. Nunca pensé demasiado en eso: me daba gusto cuando me tocaba con alguien conocidx, y me quedaba indiferente cuando no. Así fue hasta que llegué a la universidad, donde por fin tienes el "poder" de armar tu propio horario.

Más tarde supe algo que me tomó más tiempo del que me gustaría admitir: alguien arma esos salones. Es tarea de lxs docentes organizar los grupos para que queden equilibrados, para poder ayudar a quien lo necesite, para sostener un buen promedio de éxito y darle a cada salón las herramientas necesarias para seguir adelante. Nunca fue azar. Siempre fue diseño.

Lo impactante vino después, ya en mi rol actual, cuando me di cuenta de que se pide algo muy parecido. Si alguien tiene un rendimiento bajo, se le avisa y se le asigna a un programa para ayudarle a mejorar. Si alguien tiene un rendimiento sobresaliente, se documenta como una persona valiosa que hay que retener. Y si alguien está en el medio, sencillamente no pasa nada: ni ayuda activa, ni esfuerzo por retenerle. Se sabe, se anota, se sigue adelante.

Los paralelos son los que me dejan pensando. El salón de clases y la organización nunca dejaron de operar bajo la misma lógica: alguien te está observando, clasificando, decidiendo en qué categoría caes y qué se hace, o no se hace, contigo a partir de eso. Cambia el nombre del proceso, cambia quién lo ejecuta, pero la estructura es exactamente la misma desde que tenías seis años sentadx en un salón sin saber por qué te tocó junto a quien te tocó.

Y entonces la pregunta que no se me quita: ¿acaso nunca terminamos de ser evaluados? (muy al estilo de Carrie Bradshaw) ¿O simplemente dejamos de darnos cuenta de que lo estamos siendo, porque ya no hay boleta de calificaciones que lo haga visible?

Quizás la única diferencia real entre los seis años y los treinta es que ahora tenemos otro nombre para las mismas categorías: ya no es "buen compañerx de equipo" o "necesita apoyo", es "alto desempeño" o "en plan de mejora". El sistema ahora se llama de otra forma para que dejara de sentirse como lo que siempre fue.

Me angustié un poco después de pensar en esto y luego lo dejé ir. Si de todas formas alguien va a estar clasificándonos, seamos estudiantes, empleadxs, o compañerxs de salón sin saberlo, tal vez lo único que sí podemos elegir es cuánto de nuestra energía le dedicamos a perseguir la categoría "correcta". Nunca vamos a dejar de ser evaluados. Pero no tenemos por qué dar el 100 tratando de adivinar en qué casilla nos quiere poner alguien más.

Monica Aranda

Mexican, female. 30 something years old. Graphic designer & Film-watcher

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