Una palmadita en la espalda
Hay una frase que Juan José Jiménez Garza uno de los speakers de Mavericks me dijo en una conversación casual, como si fuera obvio, y sin embargo se quedó flotando en mi cabeza mucho después:
"Esto es para darte una palmadita en la espalda."
Nada más. Sin promesas de éxito, sin fórmulas, sin los cinco pasos para convertirte en tu mejor versión. Solo eso: alguien que te ve, que sabe por lo que estás pasando, y que te dice, con la mano en el hombro, que no estás solx.
Llevo siete ediciones organizando Mavericks Godínez y todavía me sorprende lo mucho que esa simplicidad descoloca a la gente.
Vivimos rodeados de espacios que prometen "networking", esa palabra que suena a oportunidad pero que en la práctica suele significar: quién eres, qué haces, qué me das. El intercambio de tarjetas como moneda. La conversación como inversión.
Mavericks nació exactamente de la pregunta contraria: ¿y si en lugar de preguntarnos qué obtengo, nos preguntáramos con quién puedo ser?
No es un evento para hablar de emprendimiento como vitrina. Es un espacio para hablar de lo que pasó después. Después del primer trabajo, del primer proyecto, del fracaso que dolió más de lo que esperabas, del triunfo que no llenó como pensabas. Para lxs que ya salieron al mundo, se golpearon, aprendieron, dudaron — y aun así quieren seguir caminando.
En la séptima edición, que titulé Dirigiendo tu historia, tuvimos dos charlas que, sin haberse coordinado, terminaron hablando de lo mismo desde ángulos distintos.
Maria Montoya Carrillo — líder en tecnología y supply chain — habló de algo que pocas veces se dice en voz alta en el mundo laboral: que no todas las personas parten del mismo lugar, y que el éxito no depende únicamente del esfuerzo individual. Habló de cómo gestionar conflictos según su temperatura emocional, de cómo separar lo que es un problema personal de lo que es un problema sistémico, y de cómo tomar riesgos con criterio, sin apostarlo todo de golpe. Una charla para quienes quieren trabajar con más intención y con menos culpa.
Selene Rayas — psicóloga, coach ejecutiva, autora — propuso algo que suena simple y sin embargo cuesta mucho aceptar: que lo que siempre sentiste que te hacía diferente es exactamente tu mayor ventaja. Que ser "rarx" no es un defecto. Es una estrategia. Y que ignorar esa voz interna que pide un cambio siempre, siempre, termina cobrando factura.
Dos charlas. Una sobre navegar un mundo que no fue diseñado para todxs por igual. Otra sobre encontrar en tu propia rareza algo que vale la pena nombrar, y compartir.
Las dos, en el fondo, diciendo lo mismo: no tienes que resolverlo solx.
Eso es lo que hace Mavericks. No te da respuestas. No te dice qué hacer. No te promete contactos ni te ofrece un mapa.
Te da gente con preguntas parecidas a las tuyas.
Y a veces, eso es exactamente lo que necesitas para seguir.




