Autenticidad no registrable
Mi "feed" últimamente es una combinación muy específica de cosas: humor negro, nostalgia de los noventa, videojuegos y posts sobre cómo la IA mató esta profesión o aquella. Es el algoritmo que me merezco, supongo.
Y en ese contexto llegó el tweet del Borussia Dortmund:
@BlackYellow · Borussia Dortmund · 9.5M views
"AI will never replace graphic designers."
Y luego, claro, publicaron la pieza que supuestamente lo demostraba: una bonita combinación de WordArt multicolor y figuras de cultura "brain rot" con el escudo del equipo más o menos centrado. Una publicación que alcanzó 9.5 millones de impresiones.
Yo lo vi y me emocioné, y no de forma irónica. Amo estas publicaciones. Me recuerdan a cuando era niña y pasaba horas en la computadora produciendo exactamente este tipo de obras, completamente convencida de mi “buen gusto”. Saber que lo hizo un humano real, con manos y todo, lo volvió entrañable de una manera que ningún output de Midjourney podría serlo jamás.
Y ahí empezó el problema.
Hace poco escuché a alguien describir algo que me pareció muy preciso: hay algo perturbador en ver a un negocio local usar IA para todo, su sitio web, su logo, su atención al cliente. No es lo mismo que cuando lo hace Meta o Microsoft. De ellos se espera. Pero cuando tu plomero tiene un logo generado, algo se rompe. La pregunta implícita es: si recortaste costos aquí, ¿dónde más los recortaste?
El argumento no es moral. Es de confianza. Y la confianza, una vez que se fisura por los bordes, es muy difícil de recuperar.
Nada destruye más la confianza en una empresa que verla usar IA para cosas simples. Si no pudiste contratar a alguien para hacer tu logo, ¿por qué voy a contratarte a ti?
Lo que me parece interesante es que esta conversación existe en paralelo a otra completamente distinta, donde el trabajo humano que parece demasiado bueno también genera desconfianza.
En noviembre de 2025, Apple lanzó el nuevo logo de Apple TV. La audiencia asumió de inmediato que era IA: demasiado limpio, demasiado genérico. Apple tuvo que sacar un video mostrando que el logo fue esculpido en vidrio sólido real, en un estudio de Londres, durante semanas.
LEGO lanzó una campaña para el Mundial 2026 tan bien producida que muchos usuarios juraron que era IA. El anuncio acumuló 180 millones de vistas y 17 millones de likes. La marca respondió con un hashtag: #HonestlyItsNotAI.
Hemos llegado a un punto donde el trabajo humano que parece demasiado bueno se asume que es IA. Y el trabajo humano que parece amateur también. La brújula de la autenticidad está rota.
Los datos lo confirman. Según Meltwater, en 2025 las menciones de "AI slop" en internet se multiplicaron por nueve respecto a 2024, con sentimiento negativo que alcanzó el 54% en octubre. Y según el informe Consumer Trends 2026 de WARC, el 78% de los consumidores exige poder identificar claramente si un contenido fue generado con IA.
Hay algo más que no se dice suficiente en estas conversaciones: cuando generas algo con IA, un logo, una imagen, un diseño, en la mayoría de las jurisdicciones no puedes registrarlo como propiedad intelectual. Sin un autor humano claro, el output no te pertenece de la misma manera. Cualquiera puede tomarlo, adaptarlo, usarlo. No hay protección.
Un diseño no es solo una imagen bonita. Es un activo. Debe poder crecer con la marca, defenderse legalmente, evolucionar con intención. Un output generado no tiene ninguna de esas propiedades por defecto. Es una fotografía Polaroid en un mundo que necesita archivos fuente.
La autenticidad tiene valor. El problema es que el mercado ya no siempre tiene herramientas para detectarla, y eso nos obliga a gritar que somos humanos en el hashtag, como si eso fuera ahora un diferenciador en sí mismo.
La pieza del BVB, con todas sus decisiones estéticas cuestionables, tiene algo que ningún archivo generado puede tener: hay una persona detrás. Eso es irreproducible.
El BVB se ganó una nueva fanática.




