Be•Ar mI•NUS,
SE REFIERE A REALIZAR ACTIVIDADES CON EL MÍNIMO ESFUERZO, SE REFIERE A PREGUNTARSE DOS VECES EL PORQUÉ DE LAS COSAS Y SE REFIERE A LA ACEPTACIÓN DE LO QUE SOMOS.

Para qué leer si ya hay una forma más rápida

Para qué leer si ya hay una forma más rápida

Hay conversaciones que no pediste escuchar pero que igual te cambian el día.

Estaba en el café de siempre, la semana pasada, con mi laptop abierta y los audífonos colgando de un oído, ese estado liminal donde todavía puedes fingir que no escuchas nada. En la mesa de al lado había dos tipos. Se veían treintateens, con la energía de quien acaba de leer un hilo de Twitter (o X) y está listo para cambiar el mundo. Uno traía una libreta Moleskine que claramente era decorativa. El otro gesticulaba como si estuviera dando una TED Talk solo para su amigo.

Los escuché sin querer. Primero. Después, con toda la intención. Porque pues, chisme.

Hablaban de su startup. De IA. De lo que iban a "hacer accesible para todos." Uno dijo, con una convicción que me dio algo de envidia: "La gente va a poder acceder a esto sin importar cuánto dinero tenga. Todos merecen esto." El otro asintió. "Exacto. Y si alguien no entiende el potencial, pues es que tiene miedo al cambio."

Siguieron así un rato. Arrojaron palabritas como "optimizado," lo estaban empaquetando. Hablaron sobre la velocidad, porque la velocidad es la métrica, no la dirección. Sobre los atajos: para qué estudiar cinco años una carrera en computación si en dos prompts tienes el código, para qué contratar un contador si el modelo hace la declaración, para qué pagarle a un periodista si el "contenido" se genera solo, para qué un abogado, un traductor, un ilustrador, un editor. Para qué, básicamente, cualquier persona que haya invertido años en aprender algo, si ahora hay una forma más rápida. Sobre cómo quien se pregunta si debería hacerse simplemente no tiene visión. Sobre la responsabilidad, que sí, claro, en algún momento, después del lanzamiento y posicionamiento, se consideraría.

Me terminé el café. Mi galletita. Me fui.

Te mentí. Esa conversación no fue en ningún café. Es un diálogo de Jurassic Park. De 1993.

Y aquí es donde me quedo atorada, porque llevamos décadas haciendo exactamente esto: ignorar lo que la ficción nos dice con toda claridad. No como entretenimiento. Como advertencia.

Y es que yo creo que hay un aprendizaje muy profundo y valioso en las historias que nos cuentan, no importa de dónde vengan o el formato en el que estén empaquetadas.

Margaret Atwood escribió El cuento de la criada en 1985 construyendo Gilead a partir de cosas que ya habían pasado en la historia, no inventó nada, solo lo reordenó. Y hoy, con legislaciones que le quitan a las mujeres el derecho a decidir sobre su propio cuerpo en más países y estados de los que quisiéramos contar, el libro no se lee como distopía. Se lee como reporte. Ray Bradbury escribió Fahrenheit 451 en 1953 sobre una sociedad que dejó de leer, que cambió los libros por pantallas que te hablan sin decirte nada, que encontró en la velocidad y el entretenimiento una forma perfecta de no pensar. George Orwell nos dejó 1984 con su Newspeak, el lenguaje reducido a propósito para que ciertos pensamientos se volvieran literalmente impensables. Aldous Huxley en Un mundo feliz describió una sociedad que no necesitaba censura porque la gente simplemente prefería no saber.

¿Estaban haciendo Foresight sin saberlo?

No tal cual, aunque Atwood lo ha dicho ella misma: no inventó Gilead, construyó con recortes de periódico, algo similar a estudiar las tensiones de su presente para mapear futuros posibles. La diferencia es que estos autores no tenían que venderle el escenario a ningún cliente corporativo. Quizás por eso vieron con más claridad.

Y nosotros seguimos tratando esos libros como tareas del bachillerato.

La pregunta no es si una herramienta disruptiva y revolucionaria es buena o mala, esa es la conversación que quieren que tengamos, la que se puede responder con un hilo de Twitter (o X) que genera tracción precisamente porque el encabezado dice "[inserta una profesión] killer" y eso da miedo, y el miedo no hace preguntas. La pregunta es quién decide cómo se usa, a qué velocidad, con qué consecuencias para quién, y si alguien se va a hacer responsable cuando los dinosaurios se escapen del parque.

Porque ya sabemos lo que le pasó al parque.

Guía para perdedoras: nivel avanzado

Guía para perdedoras: nivel avanzado