Ser la oveja negra que tu equipo necesita
De nada sirve que existan cientos de programas de "wellness", talleres de estabilidad emocional, charlas sobre equilibrio vida-trabajo, sesiones de meditación y prácticas de mindfulness si las personas en posiciones de liderazgo no están alineadas con los propósitos de dichos servicios.
Peor aún: todo se puede quedar "por encimita", como un bonito recuerdo de actividades grupales, como una falacia de un objetivo supuestamente alcanzado para la cultura corporativa.
(La cultura corporativa, por cierto, es ese conjunto de valores, comportamientos y prácticas que definen cómo se hacen las cosas en una organización. Es el "así se trabaja aquí" no escrito que permea desde cómo se toman decisiones hasta cómo se trata a las personas).
Los datos lo confirman: el apoyo del liderazgo es el factor más importante que predice la participación en programas de bienestar, la mejora en riesgos de salud y la percepción de apoyo organizacional. Sin embargo, Select Software Reviews reporta que casi 4 de cada 10 empleados dicen que sus empresas han descontinuado programas de bienestar en el último año, incluyendo manejo de estrés, nutrición y apoyo para cuidadores, mientras siguen alardeando de "poner a las personas primero".
Si los líderes no toman en serio los acuerdos y aprendizajes de sus empleados, su problema eterno de rotación y personas desinteresadas seguirá sucediendo.
Si tú, querida persona que está leyendo esto, te encuentras en una posición de liderazgo o vas en camino, si tienes tu propio emprendimiento, te voy a decir algo:
Es tu responsabilidad ser la chispa de la rebelión.
Así es. Esta rebelión en la que no se glorifica la cultura del ajetreo, donde no se celebra estar siempre ocupado, ni dar la vida por la empresa, ni se felicita al que se queda trabajando hasta tarde o los fines de semana, ni al que siempre levanta la mano, al que dice que sí a todo.
Es tu responsabilidad velar por la estabilidad de tu equipo, sobre todo cuando son muy jóvenes para saber que las cosas no tienen que ser así.
Y ojo: a lo mejor rompes unas "reglas" de la empresa. Puede que te tachen de ser la oveja negra. Te van a juzgar de ser "permisiva" o te van a querer advertir de que están abusando de tu confianza. Puede que sí o puede que no.
Pero como es mi bonita costumbre la de dar "malos" consejos, aquí van algunos:
Recuérdale a tu equipo que pueden tomar vacaciones. O tomar días de salud mental si quieren cuidar el poco saldo que tengan de días libres.
Es tu responsabilidad saber qué están haciendo en su actividad, no por micromanaging, sino para saber qué tan cargadas están sus actividades y tratar de aliviarles lo más posible.
No envíes mensajes por ningún canal fuera del horario laboral. Respeta sus días de vacaciones. Ten empatía. No los busques cuando están enfermos. Entiende si mentalmente no se sienten estables para trabajar porque su país está pasando por un proceso político profundamente complicado.
Yo, adicionalmente como godín y maestra, a veces mis alumnos se sienten abrumados o tienen cólicos menstruales. Les pido que tengan la apertura de avisarme, para cuidar sus faltas. ¿Es esto romper las reglas? Quizá. ¿Es lo correcto? Absolutamente.
Mi mal consejo, que en realidad no es tan malo, es este: procura a tu equipo cuando las reglas sistémicas parece que no te lo permiten.
Parece que rompes las reglas, lo sé. Pero aquí está la verdad incómoda: cuando los líderes no apoyan abiertamente las prácticas de bienestar, queda claro que el compromiso con el bienestar es solo palabrería.
WebMD Health Services muestra que las organizaciones que priorizan el bienestar reportan hasta 20% más productividad y reducción en ausentismo. Pero esto solo sucede cuando el bienestar deja de ser un programa y se convierte en una práctica real de liderazgo.
Podemos contratar a la mejor empresa de wellness del mundo, traer instructores de yoga certificados, ofrecer membresías de gimnasio y apps de meditación. Pero si al mismo tiempo glorificamos a quien se queda hasta las 11 pm, si mandamos correos a las 2 am esperando respuesta inmediata, si hacemos sentir culpables a quienes usan sus días de vacaciones, entonces todo eso no es más que teatro corporativo.
Si estás en una posición de liderazgo, tienes el poder de romper el ciclo. No necesitas permiso para ser humano con tu equipo. No necesitas autorización para respetar sus límites. No necesitas aprobación corporativa para tratarlos con dignidad.
Puede que te llamen permisiva. Puede que no te promuevan tan rápido. Puede que no seas el líder "favorito" de la alta dirección.
Pero serás el líder que tu equipo necesita. El que les permitirá tener una vida fuera del trabajo. El que les recordará que son personas, no recursos.
Y cuando tu equipo no renuncie cada seis meses, cuando entreguen trabajo de calidad porque están descansados y motivados, cuando hablen bien de ti incluso años después de haber dejado tu equipo, ahí tendrás tu respuesta.
La rebelión empieza con pequeños actos de humanidad disfrazados de "malos consejos".
Tengamos amigos en todos lados.
¿Te unes?




